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jueves, 19 de enero de 2017

Coherencia y liderazgo

A menudo se habla con mucha frecuencia del problema de la falta de compromiso y como consecuencia, de la baja productividad y resultados insuficientes. 

Es cierto que con tanta inestabilidad laboral y económica, hay colaboradores que reducen su implicación en la empresa, a veces como protesta por las medidas adoptadas por la dirección o como una respuesta psicológica a la situación que están viviendo, es algo que vemos incluso en buenos profesionales que estaban muy comprometidos.
 
El éxito en una compañía no se puede alcanzar de manera autónoma, siempre depende de un equipo de personas. Entonces, cuando el director o el mánager se queja de la falta de compromiso de sus equipos, debería reflexionar sobre si la empresa o él mismo se merecen la implicación y el compromiso de las personas de la organización.

A fin y al cabo, una relación, aunque sea laboral, es una correspondencia entre una persona con otra. La organización influye en cada colaborador y el compromiso o la falta del mismo del colaborador, también afecta a la organización.

La base del compromiso es la confianza, si ésta se traiciona o simplemente no se genera, no se puede esperar contar con profesionales comprometidos.

Existen factores que influyen en la generación de confianza y en el compromiso, siendo los más importantes: la credibilidad, la coherencia y la integridad como sinónimo de transparencia.

En esta línea, un buen líder no es el que oculta información ni elude comunicar los aspectos delicados a sus colaboradores. La actuación de la dirección de la empresa debe ser el reflejo de los valores y principios que transmite con su discurso. No hay una actitud que provoque mayor rechazo que la incoherencia entre lo que se dice y se hace.

Si no somos capaces de generar un clima de confianza en la organización no será posible generar innovación, aflorar talento ni obtener compromiso.

La confianza se gana o se pierde y es responsabilidad de los líderes mantener la coherencia entre la palabra y la acción.

Aunque tampoco olvidemos que en el otro lado están los colaboradores que no están comprometidos y se quejan de que la empresa no se vuelca más con ellos. Suelen ser estas personas las que hablan constantemente de sus derechos, pero que rara vez se acuerdan de sus deberes.

Por lo tanto, una relación profesional es como otro tipo de relación de amistad, sentimental… es un camino de doble vía y exige reciprocidad en la confianza, respeto e implicación.

Los actos de un mánager, un líder, un directivo tienen que ser coherentes con lo que dice. Trabajemos en ser coherentes.

miércoles, 11 de enero de 2017

¿Cómo ser más productivo? Descubre los 8 hábitos para aumentar la productividad

1. Enfócate en el objetivo en lugar del procedimiento.

Cuando pensamos en todo lo que tenemos que hacer para lograr algo solemos sentir estrés y confusión, incluso frustración. ¿Te ha pasado?

Si en lugar de pensar en todos los pasos que debemos tomar para lograr algo pensamos en qué es lo que queremos lograr y cómo nos sentiremos cuando ya alcancemos nuestro objetivo entonces haremos todo lo necesario rápidamente y sin darnos cuenta ya estaremos disfrutando del logro.

2. Tómate pequeños descansos frecuentemente.

Cuando creas que tienes menos tiempo para descansar, entonces ese es el momento que más necesitas descansar. Se ha comprobado que la productividad aumenta significativamente si tomas descansos de entre 15 y 20 minutos cada 2 horas de trabajo.

Si haces esto tu mente se despejará, estará libre de estrés y te permitirá enfocarte mejor y, por ende, ser más productivo. La idea es tomar estos minutos de descanso para estirarte, respirar, relajarte, hidratarte o simplemente no pensar en nada.

3. Haz el 20% de actividades que te dará el 80% de los resultados.

Muchas veces nos encontramos haciendo muchas actividades que no nos acercan significativamente a nuestro objetivo. Si queremos ser más productivos entonces debemos preguntarnos, ¿qué es aquello que podré hacer ahora que me acercará significativamente a mi resultado esperado?

Siempre hay una o dos actividades que podemos hacer que nos ayudará a dar un gran paso hacia nuestro objetivo, tómate el tiempo de averiguar cuales son.

4. Dedícate a ti mismo la primera hora de tu día.

Los grandes líderes a nivel mundial siempre se toman la primera hora de su día para enfocarse en sí mismos. Dedica la primera hora de tu día en tu cuerpo, en tu mente y en tu alma. Lo peor que puedes hacer al despertar es revisar tu correo electrónico o avanzar con alguna tarea pendiente del día de ayer.

Cuando despiertes mañana respira profundamente, sonríe, agradece por un día más de vida, sal a caminar, a trotar o a correr, siente que estás vivo y visualiza tus objetivos del día.

5. Envía emails con objetivos específicos que no requieran respuestas constantes.

Si un correo va y viene más de 4 veces es mejor que tomes el teléfono y llegues a un acuerdo en una conversación telefónica de dos minutos. La próxima vez que envíes un correo electrónico recuerda ser específico en el objetivo del mismo y recuerda dar indicaciones específicas sobre qué debe hacer la otra persona en cada situación.

No dejes abierta la conversación para que siga respondiendo el correo, agradece de antemano y anticípate a lo que la otra persona podría necesitar y dáselo para que no tenga que pedírtelo luego.

6. Designa tiempos específicos durante el día para tareas repetitivas.

Si realizas tareas repetitivas a lo largo del día es mejor que designes tiempos específicos durante el día para que no te distraigan en medio de una operación importante.

Por ejemplo, podrías designar horas específicas en las cuales revisarás tu correo electrónico, tu teléfono o la red social de tu preferencia. Eso te permitirá enfocarte de mejor manera en lo que más importa para ti.

7. Reconoce la diferencia entre lo importante y lo urgente y haz lo importante primero.

Muchas veces solemos enfocarnos en lo que requiere nuestra atención inmediata, una llamada, un correo electrónico o algo que se nos vino a la mente en ese instante que es de suma urgencia. Sin embargo, el hecho de que sea urgente no significa que sea importante.

Tú y yo podríamos pasarnos horas, días o semanas haciendo cosas urgentes y aún así no alcanzar nuestros objetivos. Mientras que no entendamos la diferencia entre lo que es importante para avanzar en la vida o en nuestro trabajo y lo que es simplemente urgente, no podremos ser más productivos y felices.

8. Aprende a desenfocarte de las cosas que no te acercan a tu objetivo.

Saber desenfocarse es tan importante como saber enfocarse. De nada sirve que nos sepamos enfocar en una tarea si cuando terminemos de hacerla y es momento de empezar otra no podemos desenfocarnos de ella para ponerle nuestro enfoque a la nueva tarea.

Si estamos en el trabajo debemos enfocarnos en el trabajo, si estamos en la casa con la familia debemos enfocarnos en la familia. Si queremos ser más productivos entonces debemos dejar de pensar en otras cosas mientras realizamos una tarea o actividad importante para nosotros.

Ahora es tu turno, es el momento de la acción y de aplicar lo leído y, sobretodo, lo hagas parte de tu vida.

Antes de que cierres este post, te invitamos hacer la siguiente reflexión: ¿cuál es en este momento la barrera más grande que evita que logres tus objetivos?


jueves, 5 de enero de 2017

La escucha activa y la expresión oral en las entrevistas de selección

La primera y más básica técnica que vamos a necesitar para realizar una entrevista la "escucha activa". Se trata, quizá, de la herramienta más importante y útil que actualmente disponemos.
Para ser capaz de comprender y de asimilar la información que el entrevistado va proporcionando es imprescindible adoptar una conducta de "escucha activa". Al adjetivar la “escucha” como “activa” se pone de manifiesto su papel anticipatorio, capaz de modificar los “comportamientos del candidato para guiarlos por el camino correcto. Escuchar “activamente” supone prestar atención a todo lo que dice el entrevistado, animarle a ampliar su información, asintiendo frecuentemente con la cabeza y realizando breves comentarios de refuerzo.
Por tanto, la “escucha activa” y eficaz significa:
- Demostrar en todo momento un interés real por lo que el entrevistado manifiesta.
- Adoptar una actitud de comprensión, en la que tenga tanta importancia el comportamiento verbal como el no verbal.
- Interrumpir lo menos posible al entrevistado, permitiéndole expresar al completo sus pensamientos.
- Evitar la emisión por parte del entrevistador de opiniones personales (tan sólo en el nivel de pequeños refuerzos).
- No realizar juicios de valor que signifiquen aprobación o desaprobación de lo que el entrevistado manifiesta.
- No entrar en ninguna discusión ni criticarle abiertamente.
- No dar más información que la que sea preciso.
- Responder cortésmente a las preguntas que realice el entrevistado, procurando no extenderse demasiado (él es el protagonista).
- Centrar con educación y con cierto tacto la conversación cuando ésta haya devenido hacia temas que no aportan información cara al objetivo que se pretende
- Prestar atención tanto a su expresión verbal como a su expresión no verbal.
- Resumir brevemente, de vez en cuando, lo expuesto hasta ese momento por el entrevistado, reformular.
Son fundamentales en toda comunicación, no sólo los aspectos verbales, sino también otros muchos que resultan ser no verbales. Nos referimos a la expresión oral y la facial.
Por lo que respecta a la expresión oral, un aspecto importante es la adaptación del lenguaje al de nuestro interlocutor. Utilizar un registro similar al del entrevistado ayuda a establecer una empatía mayor durante la comunicación. La voz debe reflejar diferentes situaciones a través de la entonación, el volumen, las inflexiones, los silencios, etcétera. Por eso, los puntos principales que cualquier entrevistador debe tener presente respecto a la voz serían:
- Mantener el volumen de la voz en un nivel de conversación.
- Esforzarse por utilizar toda la amplitud del registro vocal.
La voz debe resultar, en consecuencia, variada. De igual forma, la expresión facial acompaña a la voz y debe estar en sintonía con ella. En principio, se puede hablar de sólo tres medios de comunicación en la situación de entrevista: las expresiones faciales, la voz y los gestos. El entrevistador debe ser una persona "facialmente sensible", que reacciona tanto de manera verbal como facial a los comentarios de su interlocutor.
Las expresiones faciales se pueden mejorar de la siguiente manera:
- Elevando las cejas de vez en cuando.
- Sonriendo con más frecuencia.
La elevación de las cejas debe acompañar la realización de las preguntas importantes. Denota interés y muestra al entrevistador como un ser especialmente receptivo.
La sonrisa ayuda también a distender; en este sentido, añadir que el sentido del humor es una cualidad cada vez más apreciada en el arte de la comunicación.
Por último, otro aspecto de la comunicación que cobra especial importancia en la entrevista es el silencio. Algunos de sus objetivos fundamentales son:
- Estimular la expresión del entrevistado, forzándole a dirigir la atención sobre sí mismo y sobre su situación particular.
- Obligar al entrevistado a completar la información más allá de lo que normalmente estaría dispuesto a ofrecer.
- Permitir la reflexión sobre lo que se acaba de decir y dar la oportunidad para aclarar y matizar los conceptos.
- Incrementar el sentimiento de comprensión y de aceptación del entrevistado por parte del entrevistador.
- Facilitar la captación del mundo emocional del candidato a través del lenguaje no verbal manifestado (en el silencio habla el lenguaje corporal de la persona, que se expresa a niveles más espontáneos y menos racionales).

jueves, 29 de diciembre de 2016

Productiva Navidad

Las fechas en las que nos encontramos pueden hacernos perder la concentración y el tiempo, y es que la Navidad es uno de los periodos más peligrosos para la productividad.

Con el ambiente festivo de la Navidad, mantener la concentración, se antoja una tarea muy complicada para muchos. Es la época del año que más afecta a nuestra productividad. Nos cuesta ser productivos. Pero también, es el momento ideal para aprender a optimizar nuestro tiempo de calidad.

El descenso del nivel de trabajo de esta época, no debe ir acompañado de un exceso de relax. Aprovecha para adelantar tareas y organizar el caos. Reflexiona, evalúa y analiza cómo administras tu tiempo. Gestiónate a ti mismo y a tu tiempo y aprovecha para mejorar en la organización de tus proyectos, actividades personales y profesionales. Este tiempo requiere de rutinas que podamos seguir de manera mecánica, para que podamos gestionarlo bien. Esto nos ayudará a tener un mayor tiempo de calidad.

En estas fechas, conciliar vida, trabajo y productividad se convierte en misión imposible. Descontrol de horarios, comidas, cenas, fiestas, compras y planes con amigos, pasan a ser una prioridad marcada en nuestras agendas y calendarios. Reflexiona, planifica y decide, cómo vas a manejar y gestionar tus actividades esta Navidad.

Vamos a ver una serie de trucos para organizar tu día a día y que tu jornada laboral, sea más productiva:
  • Mantén al día tus tareas rutinarias.
  • Elabora una lista de tareas más light y prioriza sobre esas tareas.
  • Realiza una nueva lista de tareas importantes. Y deja para el final las menos relevantes, que de lo contrario nos restarían productividad.
  • Delega y comparte en una persona de confianza.
  • Cronometra tu tiempo y aplica la Técnica de Bloques de 25 minutos de trabajo concentrado y sin interrupciones. Seguidos de pequeños descansos.
  • Aprovecha y optimiza tus recursos.
  • Elimina todo esfuerzo innecesario. Simplifica. Y apaga el dispositivo multitarea.
  • En Navidad, los ladrones de tiempo están más presentes que nunca. Identifícalos y combátelos, no aportan y solo nos llevan a la desorganización y los errores.

Una buena manera es aplicar la regla del “8 X 3” en nuestra rutina. 8 horas de trabajo + 8 horas de ocio + 8 horas de descanso = DÍA

En Navidad, los días también tienen 24 horas, más que nunca, debemos repartir nuestras 24 horas de tiempo, de manera organizada y planificada.

Tan importante es gestionar bien nuestro tiempo de trabajo como el de ocio y el que le dedicamos a nuestros amigos y familiares. Aprovecha bien esta época para retomar contactos y fortalece lazos con colegas, colaboradores, clientes y con tu equipo, estrecha tus lazos afectivos con tus seres más queridos. Y, sobre todo, dedícate tiempo a ti mismo.

El secreto para que esta Navidad no merme tu productividad, está en planificarla de manera adecuada con unos objetivos claros y muy bien definidos. Pon el foco en lo importante para optimizar y aprovechar los recursos. Nosotros somos los protagonistas de nuestra productividad.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Huye del ruido

Muchas veces no somos conscientes de todo el ruido que nos rodea. Nuestro cerebro se ha acostumbrado a ese ruido externo y lo asimila hasta que deja de ser perceptible en muchos casos. Si a eso sumamos nuestro “ruido interior” que es aquel que golpea en nuestro cerebro mediante pensamientos, reproches, conversaciones interiores.. es imposible concentrarse.
Para las personas que transcurre su jornada laboral en una oficina tenemos infinidad de ruidos que evitan una mínima concentración:
- Teléfonos de la oficina
- Teléfono móvil
- El timbre de la puerta
- El aviso de que nos ha entrado un mail (en el teléfono, en el ordenador, en la Tablet…)
- Aviso de Whatsapp o redes sociales
- Interrupciones de compañeros de trabajo 
- Ajetreo de personas entrando y saliendo
- Escuchar las conversaciones telefónicas de los demás o las reuniones
Es decir, tenemos cotidianamente una serie de sonidos alrededor que nos alteran cada vez que suenan. Si a eso añadimos las alarmas luminosas del móvil o el ordenador, llevamos a nuestra percepción de todo lo exterior a niveles superlativos.
Está más que demostrado que somos seres "multitarea" y que eso nos hace menos sociables, menos eficientes y menos inteligentes. Con esto nos referimos a la cada vez más extendida multitarea de escribir un mail, tener varias pestañas del ordenador abiertas, hablar por teléfono y además escribir un "Whatsapp". 
Además, solemos realizar este tipo de tareas que se acaban convirtiendo en rutinarias en los momentos menos oportunos. Eso nos hace ser menos eficientes, y por supuesto cometer más errores que luego tendremos que subsanar.
Nuestra capacidad para filtrar la información y los estímulos nos hará gestionar mejor la capacidad de concentración y análisis. La falta de atención que demostramos haciendo varias tareas a la vez puede incluso crearnos problemas sociales con las personas que interactuamos y que no le prestamos la atención necesaria. 
Cada vez más se tiende en las oficinas a crear “espacios de concentración”. Es decir lugares sin ruido externo, ni por supuesto interno, que sirvan para concentrarse, meditar y poder conseguir soluciones y reflexiones para los problemas o las estrategias de trabajo.
El objetivo de evadirnos del ruido aunque sea por al menos unos minutos es doble; descansar y recuperar energía, y también poder concentrarse para poder solucionar las dificultades que se tienen encima de la mesa lo mejor posible. Esos “minutos de silencio” suponen una inyección de energía y de claridad mental.
Entonces, si el ruido es la tónica en el lugar de trabajo, escoge un tiempo, aunque sea corto, durante el día, donde puedas relajarte, cerrar los ojos, apagar los aparatos electrónicos que generan ruido y poder disfrutar de un minuto de concentración. Tu mente y tu productividad lo agradecerán.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Claves para la retención

La preocupación por la falta de candidatos de calidad es un tema recurrente, además, paralelamente observamos que la rotación de personal ha aumentado de manera alarmante.
Entonces, retener y evitar que se marche el personal implica muchas veces activar medidas de emergencia que son reactivas y de efecto inmediato, aunque no siempre con efectos duraderos como, por ejemplo, incrementos por incentivos, promesas de futuro, etc.; acciones que muchas veces no llegan al fondo de la cuestión.
Ahora bien, para mantener a nuestro equipo basta con simplemente conocer lo que es importante para ellos en el presente y en el futuro y trabajar coherentemente para satisfacer así sus necesidades.
Antes de considerar el reto de atraer y retener a la mejor gente para una organización, es bueno empezar analizando el por qué la gente abandona los trabajos.
Si bien las razones pueden ser variadas, se ha llegado a determinar que hay cinco razones principales de por qué la gente deja sus trabajos y estas son:
1. Beneficios o incentivos inadecuados.
2. Falta de reconocimiento.
3. Insatisfacción con la dirección (manera en que se sienten dirigidos y orientados en el trabajo).
4. Aburrimiento.
5. Oportunidades limitadas de progreso.
Todos ellos puntos comunes y que se aplican en la mayoría de las organizaciones, siendo los últimos 4 puntos los que más cuesta reconocer.
Por lo que si detectamos que en nuestra compañía se cumple alguno de estos aspectos claves, a continuación veremos los tres aspectos a tener en cuenta para combatir esta situación.
Reconocer y valorar
A menudo olvidamos valorar los éxitos y aprender de los fracasos. Sin embargo, el reconocimiento constituye para el manager una herramienta importante en su labor diaria.
Con la práctica vemos que el reconocimiento se vuelve cada vez más eficaz si se ejerce de manera directa. Además, para que de resultados duraderos, hay que considerar que el reconocimiento se debe realizar desde una posición de sinceridad, con argumentos y de forma personalizada.
Insatisfacción con los Jefes
La gente deja a la gente y no a los trabajos. La mayor parte de las personas dejan sus trabajos por sus managers, ya que una actitud incorrecta hacia los colaboradores puede empañar los excelentes programas de remuneración, incentivos, capacitación y todo lo que la organización ha estado desarrollando para retener y atraer a sus empleados.
Para evitar esta situación, se debe trabajar en desarrollar habilidades de dirección y liderazgo; solicitando feedback a cada uno de los integrantes de la compañía, a superiores, pares y a los miembros del equipo, permitiendo obtener una información valiosa acerca de lo que se está haciendo bien y qué es lo se podría hacer mejor.
Aburrimiento y/o estrés
Con respecto a este último punto, resulta mucho más claro mostrar de qué manera impacta el nivel de habilidades adquiridas versus el nivel de desafío percibido por el colaborador.
Personas con un buen nivel de habilidades que perciben poco desafió en su entorno laboral, terminan aburriéndose de su trabajo y renunciando.
Por otro lado, empleados con pocas habilidades y un nivel de desafío percibido muy alto, genera una zona de ansiedad o de estrés que termina por desgastar a la persona.
Así, atendiendo a estos aspectos claves y otorgándoles la importancia que se merecen, empezaremos a observar cambios muy positivos en la tendencia de rotación de nuestro equipo.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Gestión eficaz de conflictos

Las personas debemos lidiar con el conflicto a diario en nuestras vidas. El conflicto de intereses es el más extendido y frente a ese nos podemos posicionar de diferentes maneras. Veamos primero cómo se genera un conflicto.
El desencuentro  y la falta de entendimiento viene motivada en muchas ocasiones por una ausencia de diálogo. En nuestra vida diaria se generan unas expectativas y se dan unas presunciones sobre lo que se espera de la otra persona o que espera la otra persona de mí mismo. Las personas tendemos a adoptar una postura u otra según el interés final que se desea conseguir.
En esta línea, se podría decir que el conflicto podría evitarse si desde un primer momento preguntáramos directamente a la otra persona lo que desea y lo que quiere y espera de nuestra relación o de nuestra persona. Buscar el “enfrentamiento” directo de las expectativas para que estas no se presuman ni se conviertan en elucubraciones mentales que pueden generar todo tipo de fantasías y creencias que pueden desembocar en el conflicto.
La mayoría de los casos ese ajuste de expectativas inicial no se produce y se acaba generando el conflicto y/o una discusión. La discusión la entendemos como enfrentamiento y defensa de dos posturas totalmente opuestas y que cada uno defiende para “convencer” al otro de que no lleva razón, cuando deberíamos entenderla como un diálogo abierto donde ambas partes opinan y se escuchan y acercan posturas, hasta el punto de que uno de ellos pueda aceptar totalmente o en parte la posición del otro. Esa búsqueda de tener la razón a toda costa acabará teniendo fatales consecuencias en una relación y terminarán por derivar en el conflicto y posteriormente la enemistad, pasando en episodios más limite al odio. Para lidiar con esto, deberíamos generar que nuestras relaciones fueran más sanas y abiertas y menos basadas en “convencer” y “tener la razón”.
En el ámbito laboral, muchas rupturas de relaciones que no sean motivadas por problemas económicos o de absorción del puesto de trabajo, es decir, las que están derivados de la falta de entendimiento de las personas, se van deteriorando poco a poco hasta llegar a un límite de “no aguanto más”.
Así, las relaciones laborales no están exentas de conflictos y faltas de entendimiento. Dentro de toda organización cada vez más es necesaria la figura de una persona que lidere y medie en la gestión de conflictos. Se deben establecer unas políticas para gestionar este tipo de situaciones, tanto en prevención como en solución de diferentes casuísticas. La productividad, la implicación, la motivación y finalmente la ruptura de la relación laboral o bien la pérdida de talento no deseado depende en gran parte de cómo se pueden gestionar estas situaciones. Generar un manual o protocolo de gestión de conflictos al que se pueda acudir y que forme parte de los Valores y de la Cultura de la organización sería algo que evitaría muchas situaciones desagradables y finalmente los altos costes que supone un conflicto para toda la organización y la erosión de la motivación de las personas.
Practica tus habilidades asertivas, sé más comunicativo y verás reducidos los conflictos a gestionar en el día a día.

jueves, 1 de diciembre de 2016

FELICIDAD EN EL TRABAJO = ALEGRIA = SATISFACION = MOTIVACION

Vamos a hablar del Engagement en la empresa, que viene a ser el término utilizado en el ámbito de las relaciones laborales y la cultura organizacional y que se identifica con el esfuerzo por parte de los colaboradores de una empresa o miembros de una organización. Podemos decir que un colaborador engaged es una persona totalmente implicada en su trabajo y entusiasmada con él. 
En definitiva, lo que conocemos comúnmente como Compromiso.
Podemos identificar una serie de características o cualidades de un colaborador ‘engaged‘:
  • Elevada autonomía en un clima social positivo, y que experimentan más emociones positivas que negativas a lo largo de su carrera profesional.
  • Emprenden más iniciativas, tomando el control de sus vidas.
  • Saben generar feedback propio sobre su desempeño y crean sus propias ‘recompensas’.
  • Experimentación alguna vez de la ‘llamada’ o vocación pasional por su trabajo.
  • Valores y creencias que se ajustan a la cultura de la organización.
  • Entrega a su trabajo, pero no ‘adictos’. Los adictos al trabajo, sienten su trabajo como una obsesión y se sienten culpables y ansiosos si no están trabajando. No disfrutan de lo que hacen sino que trabajan para reducir la ansiedad; además no tienen vida ‘extra-laboral’, mientras que los profesionales ‘engaged’ disfrutan también de su vida fuera del trabajo.
Podríamos decir entonces que un colaborador engaged es alguien que puede experimentar Felicidad en su lugar de trabajo.
Lo que en la Pirámide de Maslow se denomina Autorrealización, donde se produce la aceptación de nosotros mismos y de lo que nos rodea. Esto seguramente tiene mucho que ver con la Felicidad personal, tanto en el trabajo como en la vida.   
Una vez que sabemos esto, no podemos dejar de hablar de políticas de la Felicidad en nuestra empresa, relacionadas directamente con el compromiso de los colaboradores y con los resultados de la compañía. Si estamos de acuerdo en que la Felicidad es productiva para la empresa, implantemos políticas de felicidad en nuestro día a día.
Resumámoslo en la ecuación que da título al artículo:
FELICIDAD EN EL TRABAJO = ALEGRIA = SATISFACION = MOTIVACION

jueves, 24 de noviembre de 2016

Las 3 letras del liderazgo

El liderazgo y el principar trabajo de un líder consiste en influir sobre los demás para conseguir resultados. Entonces, a la hora de liderar nuestro equipo debemos tener claras tres premisas, que conseguirán hacer la tarea más sencilla: 3p, 3c y 3b. Tomémoslos a modo de mandamientos del liderazgo si queremos.
Las tres P’s nos permitirá recordar que un acto de Management con colaboradores consiste en equilibrar adecuadamente y de manera personalizada las tres esquinas de un triángulo. Utilizando anglicismos, el líder tomará en cuenta la P de “Protection” (Protección), la P de “Permision” (Autorización-Flexibilidad) y la de “Performance” (Rendimiento, resultados).
El líder protegerá a los miembros de su equipo dándoles las reglas claras, marcando una visión, identificando y asignando objetivos entendibles y asumibles, asignando roles, marcando territorios, dando feedback adecuado en tiempo y forma, liderando con el ejemplo y confrontando cuando sea necesario.
El líder dará flexibilidad a su equipo autorizándoles a tomar sus propias decisiones, favoreciendo la independencia, haciéndoles partícipes de las decisiones, dejando espacio para el error como una de las bases del aprendizaje y el desarrollo profesional. Respetará las diferencias y admitirá los cambios de opiniones y estrategias.
El líder protegerá y dará flexibilidad a los miembros de su equipo para conseguir resultados. Sin resultados no hay liderazgo. Recordad que liderar es coordinar acciones, recursos y personas para conseguir resultados.
La tres C’s nos permitirán recordar los elementos básicos para generar compromiso. La “C” de Coherencia, la “C” de Comunicación y la “C” de Confianza.
Generamos Compromiso desde la coherencia de nuestras acciones. Cuando decimos lo que pensamos y cuando hacemos lo que decimos que vamos a hacer. No alimentamos la esquizofrenia organizacional. Se ven demasiadas organizaciones donde lo que se hace nada tiene que ver con lo que se dice y con lo que se piensa.
La comunicación, cuando está dotada del contenido y la forma adecuada. Cuando es transparente y llega al público objetivo en el momento preciso se revela como una herramienta extraordinaria para el cultivo del compromiso.
El líder que compromete a sus seguidores, es además un líder confiable, genera confianza. La gente se compromete sólo con aquellas personas en las que confía. Confianza que a su vez está asentada en 3 pilares. La sinceridad, la competencia y la credibilidad.
Pero habiendo hecho esta reflexión sobre los elementos que generan compromiso, queda el fundamental que es el sentimiento de libertad de quien se compromete. Sin libertad no hay compromiso. El profesional que dice estar comprometido con un proyecto porque piensa que es la manera de seguir cobrando la nómina a final de mes, no está comprometido al 100%, o podemos decir que acepta y respeta un acuerdo con su compañía pero no hay “entrega”. La “entrega” sólo se produce desde la libertad. La “entrega” no se puede exigir, la “entrega” sólo se puede regalar.
Las 3 B’s nos ayudará a recordar, utilizando de nuevo anglicismos, la manera en las que un líder genera el espacio adecuado para que sus seguidores se motiven. Y digo ”para que ellos se motiven”. No podemos motivar a alguien que no quiere ser motivado, sólo podemos alimentar un proceso relacionar para que los colaboradores encuentren las bases de su entusiasmo.
La “B” de Be (ser), la “B” de Belong (pertenecer), la “B” de Become (convertirse, transformarse), conforman los anclajes claves para la motivación intrínseca.
Es rigurosamente cierto que el dinero, el glamour de una empresa, el cargo, el espacio donde trabajo, la calidad del ambiente y los beneficios sociales que percibo en mi empresa son elementos que me motivan. Sin embargo todos ellos, identificados como elementos extrínsecos, me motivan a corto o a medio plazo.
Habitualmente las compañías recurren a estos elementos para hacer que la gente de valor permanente a la empresa, y eso cuesta mucho en dinero dinero y en esfuerzos, es la forma en la que “retienen al talento” (de lo que ya hemos hablado en artículos anteriores).
Sin embargo, respetando a la gente de mi entorno profesional, teniéndoles en cuenta, haciéndoles ver que son valiosos, que son importantes para nosotros, escuchándoles, contando con su opinión, alimento la primera B (Be) para que se motiven.
Además haciéndolos partícipes de un equipo, de un proyecto, con comunicación transparente, adecuado y a tiempo. Siendo coherente con los mensajes y liderando con el ejemplo, alimentaré la segunda B (Belong), la de la pertenencia, la del equipo donde todos tenemos un objetivo común.
Si a todo esto añadimos que generamos el espacio y proporcionamos las herramientas para que la gente tenga la oportunidad de “crecer” dentro de la compañía, desarrollarse, madurar, transformarse. Que perciban que son cada vez mejores y que, además de contribuir, aprenden, alimentaremos la tercera B (Become).
Utilizando las tres B crearemos una atmósfera que favorezca la motivación intrínseca, la más duradera, la que compromete y entusiasma a medio y a largo plazo. La que no cuesta tanto dinero a las compañías y sin embargo permite ser atractiva para que las personas se entreguen a un proyecto profesional.
Recuerda, tres premisas del liderazgo para triplicar el éxito en la tarea de liderar personas. 

jueves, 17 de noviembre de 2016

Expectativas e insatisfacción

En numerosas ocasiones solo nos permitimos a nosotros mismos ser felices cuando logramos un objetivo, el problema es que a veces ese objetivo lo alcanzamos e inmediatamente lo sustituimos por otro, y empezamos de nuevo la búsqueda de la felicidad mirando hacia el futuro. Es bueno tener motivaciones, pero se nos olvida algo importante. Disfrutar del camino donde pasamos la mayor parte del tiempo.
Demasiadas veces tendemos a vivir en un estado de insatisfacción permanente. Nuestra forma de vida está tan basada en el cambio que la estabilidad se valora negativamente. 
Está claro que la estabilidad personal, familiar y profesional no es negativa, sino todo lo contrario. Debemos fijarnos objetivos y metas, centrarnos en ellas para trabajar y desarrollarnos pero sin olvidar nuestra felicidad cada día y manejar bien las expectativas que tenemos sobre cómo será nuestro futuro.
Nada resulta como esperamos cuando lo conseguimos, las expectativas pueden ser una trampa muy peligrosa.
Se conoce como expectativa a la esperanza, probabilidad o posibilidad de conseguir una cosa o cumplir un determinado propósito.
Las expectativas dependen en gran medida de la percepción que tenemos sobre nosotros mismos. Si consideramos que contamos con la capacidad necesaria para lograr determinado objetivo nuestras expectativas serán altas. No obstante, nuestras expectativas no son equivalentes al resultado final y cuanto más ansiamos conseguir algo, más podemos frustramos si no lo logramos.
Pero cuando no somos capaces de alegrarnos por lo que hemos logrado y nos fijamos solo en los objetivos que aún no hemos alcanzado, nos obsesionamos con lo que nos falta y nada nos satisface. Son las personas con poca tolerancia a la frustración, con exceso desmedido de exigencia, o con una percepción de la realidad distorsionada las que más riesgo tienen de sufrir de insatisfacción crónica.
El estado de insatisfacción crónica de una persona, en planos afectivos y sociales, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones (a menudo desproporcionadas respecto a sus posibilidades) y la realidad, que suele frustrarlas. La hace incapaz de apreciar lo que tiene delante: las cosas pequeñas y sencillas, los detalles, los matices y el entorno.
Nos esforzamos permanentemente en ajustar el mundo a nuestros pensamientos de cómo “debería” ser, en lugar de adaptarnos nosotros a las situaciones. Es ridículo este desgaste de energía que no conduce a nada, excepto a la frustración.
Debemos aprender a desarrollar nuestra capacidad de aceptación, auto descubrimiento, gratitud y flexibilidad para poder ser felices y disfrutar de cada día. Gestionemos nuestra motivación al logro y nuestras expectativas pero sobre todo, aprendamos a disfrutar del camino.


  
Marco Martín
 Consultor de Desarrollo Junior
RE/MAX España

viernes, 11 de noviembre de 2016

Tranquilidad y confianza para ser felices

A menudo nos preguntamos por las claves para ser felices. Partiendo de la creencia de que la felicidad es un estado temporal, donde podemos aportar nuestra Actitud y el Compromiso con nosotros mismos para poder mantener ese estado el mayor tiempo posible, las dos claves más importantes con en nuestra vida personal y profesional son:
  • Estar tranquilo
  • Tener confianza en uno mismo, en mis capacidades y en que las cosas van a salir bien
No confundir la tranquilidad con la apatía o el pasotismo. Las técnicas de meditación hablan de un estado de calma en alerta. Esa “calma tensa” que nos permite estar tranquilos y serenos en la toma de decisiones, pero que nos mantiene tensos y activos para la acción.
Tranquilidad tampoco es descanso, aunque a veces se les relaciona. Puedo estar tranquilo y cansado. Pero si estoy descansado, sereno y alerta seguramente estaré en un estado óptimo para la toma de decisiones
Los momentos de más angustia en la vida son los de la intranquilidad. Cuando tenemos incertidumbre ante lo que puede pasar pueden inundarnos pensamientos negativos y pesimistas. Dicen los expertos que las personas prefieren la infelicidad a la incertidumbre, por lo que podemos añadir que preferimos la tranquilidad para conseguir la felicidad y afrontar la incertidumbre.
Si la vida es Cambio entonces deberíamos tener el máximo tiempo posible un estado de tranquilidad para afrontar ese cambio constante.
En el mundo de la psicología y la medicina se echa de menos expertos que midan el “estado de tranquilidad”. Nos empeñamos en medir el estado de stress y ansiedad, poniendo el foco en el problema y lo negativo. ¿Pero qué tal si medimos que tranquilos estamos durante los momentos del día? Un estudio que refleje nuestros momentos de calma y los pueda conexionar con la toma de decisiones, nos puede dar evidencias sobre esta relación tranquilidad con decisiones acertadas o errónea,
Entraría así en juego la medición de los pensamientos. Alguien aparentemente tranquilo puede estar muy nervioso o ansioso por pensamientos negativos.

En el ámbito profesional es responsabilidad de los managers ser gestores de confianza. Otorgarla, dar y reconocerla. Deben generar ambientes tranquilos con la tensión necesaria para tener resultados. Si gestionamos la tranquilidad de nuestros colaboradores, podremos observar si los resultados son mejores cuando existe tranquilidad a cuando existe nerviosismo.

  
Marco Martín
 Consultor de Desarrollo Junior
RE/MAX España